Por Cynthia Pensado
Soy un árbol de moras que vive en el patio de una casa en la colonia Constituyentes.
Querida gata Mochi,
sé que hoy te sientes encerrada, sin libertad, sin poder ir a explorar el barrio y las colonias aledañas.
A mí también me pasó, al sentirme encerrado sin poder moverme, con ganas de conocer otros sitios y otras personas.
El día que todo cambió fue cuando te fuiste, en parte me alegré, ya que fuiste a conocer otros lugares. Aunque te extrañaba, ya que todos los días te subías a mis ramas.
Lo que más me dolió es que no regresabas. Pasó un día, otro día, una semana y no llegabas. La dueña de la casa todas las noches gritaba tu nombre y me preguntaba si mis ramas más largas podían verte.
Pero un día descubrí que me estaban viendo tus ojos azules, ya estabas en casa y estabas a mi lado. Estabas un poco lastimada, ya te habían curado, pero no podías subir a mis ramas.
Desde entonces descubrí lo importante que era para mí y lo importante que somos para la dueña de la casa.
Hoy quiero decirte que mis ramas más altas y largas te pueden sostener para que en la seguridad de nuestro hogar puedas ver el barrio y las colonias aledañas.
Quiero que sepas que tienes mi protección y sé que yo tengo tu compañía.
Con amor, el árbol de moras.

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