Subes a un taxi y, sin darte cuenta, el conductor comienza a contarte una parte de su vida. No se pregunta si su historia está bien contada. No piensa si será interesante. Solo necesita a alguien que lo escuche sin juzgarlo.
Lo mismo ocurre en un hospital, en un avión, en una fiesta, en el transporte público. Hay personas caminando con historias que les ahogan el pecho. Personas que sonríen mientras por dentro intentan sostener algo roto.
Pero eso no significa que no sepan contar, significa que no han tenido dónde.
Narrativas para sanar nace de esa certeza, toda persona tiene ya una historia que importa escuchar.
La idea de este espacio también fue fortalecida por la lectura de The Healing Power of Storytelling, libro que plantea que toda persona posee una historia capaz de ayudarle a comprender su experiencia y darle un nuevo sentido. La narración personal no elimina el dolor ni modifica el pasado, pero puede transformar la manera en que alguien se relaciona con lo vivido. Contar una historia permite integrar emociones, memoria, pérdidas, cambios y preguntas dentro de una narrativa más consciente y humana.
Como señala el libro: “Todos nos sentimos menos solos y más conectados cuando intercambiamos historias en comunidad”. La escritura y la escucha compartida pueden convertirse en una forma de compañía para quienes atraviesan experiencias difíciles.
Este blog y su taller nacen con la intención de abrir un espacio para ese proceso. Un lugar donde la escritura creativa y el storytelling funcionan como ejercicios de reflexión, escucha y reconstrucción personal; donde la escritura, como dice el poeta, igual que una orilla, es La hora y el sitio donde podemos mirarnos, decirnos algo, inventarnos algo; como un amanecer en medio de ti.
